El papel de los médicos en el COVID19

17 de febrero de 2025- Lectura:2,2 min- Lectura:

Hace cinco años estuvimos en primera línea

Asumimos turnos interminables en una época difícil de olvidar. Sufrimos con nuestros pacientes y sus familias, al igual que con las nuestras. Demostramos nuestra «vocación» y «compromiso«, incluso a costa de nuestra propia salud. Algunos compañeros dieron su vida. Nunca nos quejamos, a pesar de que la pandemia puso en evidencia las carencias de un sistema sanitario que muchos consideraban “el mejor del mundo”.

Condiciones laborales precarias

Ese mismo sistema, sostenido con los impuestos de todos, sigue funcionando gracias a condiciones laborales que, en muchos casos, rozan la precariedad. España tiene algunos de los salarios médicos más bajos de Europa y, aun así, cuando más se necesitaban manos, los contratos COVID fueron rescindidos. Hoy, las listas de espera son interminables, los hospitales funcionan a medio gas y la cobertura asistencial se limita a lo urgente, porque simplemente no hay suficientes profesionales para garantizar más.

Nunca nos quejamos, a pesar de que la pandemia puso en evidencia las carencias de un sistema sanitario que muchos consideraban “el mejor del mundo”.

Las guardias interminables, el estrés constante y la sobrecarga de trabajo nos pasan factura. Son horas de esfuerzo que no cuentan para la jubilación, tiempo arrebatado a nuestra salud, a nuestras familias, a nuestra vida.

Solo pedimos lo que es justo y necesario para sostener el sistema sanitario

  • Una regulación real de nuestra profesión.

  • Una jornada laboral acorde con el resto de profesionales.

  • Descansos adecuados que permitan mantener el sistema operativo sin comprometer nuestra salud ni la seguridad de los pacientes.

  • La eliminación de las guardias de 24 horas, que suponen un riesgo evitable.

  • Un reconocimiento acorde a nuestra formación y responsabilidad, con una equiparación salarial a los países de nuestro entorno.

Todo esto no solo beneficia a los profesionales, sino que también mejora la eficiencia del sistema, reduce las listas de espera y garantiza una asistencia sanitaria de calidad.

La sanidad no se sostiene sola

Sin embargo, quienes gestionan los recursos siguen priorizando otras cuestiones. Los responsables de administrar el dinero público parecen dispuestos a dejar que el sistema colapse antes que tomar medidas estructurales para garantizar su sostenibilidad.

La sanidad no se mantiene sola: se sostiene con el esfuerzo de los profesionales que la componen. Si las condiciones siguen deteriorándose, muchos optarán por marcharse. Y cuando eso ocurra, el problema no será solo de los médicos, sino de toda la sociedad.

No olvidemos quién estuvo allí cuando más se necesitó.

Nosotros, Los Médicos.

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